La estrategia Tu Historia Cuenta llega a La Guajira
En los meses de abril y mayo del año en curso, el Archivo General de la Nación (AGN) hizo presencia en La Guajira a través de su estrategia pedagógica Tu historia cuenta. A partir de fuentes documentales relativas a procesos históricos experimentados por este territorio, tanto en el mundo colonial como en el republicano, la asesora pedagógica del AGN, Rocío Cabezas Rosero, se reunió con etnoeducadores, estudiantes y mujeres lideres de organizaciones comunitarias y desarrolló una serie de talleres titulados la palabra como preservación de las memorias, los sueños y la defensa de la vida.
En el marco de los talleres, orientados a tejer un diálogo entre el pasado y el presente, se realizaron reflexiones sobre la relación de las comunidades wayuu con el territorio, la naturaleza, la oralidad y las memorias preservadas y trasmitidas de generación en generación por los palabreros, los sabedores y sabedoras de la comunidad.
La palabra, preservación de las memorias
Maicao fue uno de los territorios en los que se desarrollaron los talleres. Durante los encuentros, llevados a cabo en instituciones como Orokot, Piyushipana y Pipamana, los participantes exploraron documentos históricos que cubrían el período comprendido entre 1735 y 1979. Entre los documentos destacados y analizados se resaltaron los siguientes:
Un mapa de 1822 que muestra a Riohacha como una ciudad fortificada.
Una ilustración de José Prudencio Padilla, prócer afrodescendiente cuya historia ha sido marginada en la narrativa nacional.
Un estudio sobre los molinos de agua construidos en 1955, clave para el desarrollo de las rancherías.
La reflexión giró en torno al papel de los Palabreros, figuras wayuu que encarnan la justicia, el diálogo y la armonía territorial. Los docentes destacaron la importancia del Plan Especial de Salvaguardia (PES) del Sistema Normativo Wayuu, una herramienta para preservar su cultura en las aulas. "La putchi (palabra) es nuestra norma de justicia; se complementa con el respeto y la dignidad", compartió un participante.
Los sueños, conexiones ancestrales:
Los sueños, en muchas culturas indígenas, no son solo manifestaciones del subconsciente, sino puentes hacia lo sagrado, canales de comunicación con los ancestros y guías espirituales. En el caso del pueblo Wayuu, los sueños tienen un profundo significado comunitario y político, pues a menudo revelan mensajes sobre el territorio, la resistencia y el legado de los mayores.

(Institución Educativa Indígena No. 1, Maicao, La Guajira. Nietas y nieto del líder indígena Marcelo Ramírez Epieyu)
La aparición de la carta de 1979 durante el taller no fue una mera coincidencia, sino una sincronía cargada de simbolismo. El documento legible, se convirtió en un testigo material de una lucha que hasta entonces solo habitaba en la memoria oral. Para los nietos de Marcelo Ramírez Epieyu, ver la firma de su abuelo, las palabras que él una vez trazó con determinación, fue como recibir un mensaje directo desde el Jepira (el mundo de los espíritus en la cosmovisión Wayuu).
"Solo conocíamos relatos orales; ahora tenemos pruebas tangibles de su lucha", dijeron, con una mezcla de asombro y orgullo. Este momento refuerza un principio fundamental en muchas culturas indígenas: la escritura occidental no es la única forma de validar la historia, pero cuando ambas narrativas—oral y escrita—se entrelazan, se teje una resistencia aún más poderosa.
La carta, más que un papel, se transformó en un aletazo de los ancestros, recordándoles que la lucha por el territorio y la autonomía no es del pasado, sino un mandato vivo. Y así, los sueños, los documentos y las voces de los mayores convergen, recordándoles a las nuevas generaciones que la defensa de la tierra no es solo un acto político, sino un deber espiritual.
Defender el territorio es defender la vida
En otro de los espacios, un documento volvió a cobrar vida: se trató de un plano de 1960 que formaba parte de una investigación sobre los molinos de agua edificados en 1955 durante el gobierno del expresidente Gustavo Rojas Pinilla. Al revisar el material, las y los etnoeducadores descubrieron datos reveladores: en aquella época se construyeron 275 molinos, 115 jagüeyes y 97 aljibes en la región, infraestructuras que transformaron la vida de las comunidades rurales. Este hallazgo no solo rescató una memoria técnica olvidada, sino que también abrió un diálogo profundo sobre el significado cultural, social y ambiental de estos sistemas hidráulicos tradicionales.
Durante la socialización, los participantes reflexionaron sobre cómo estas estructuras —más allá de su función práctica— representaban un puente entre el conocimiento ancestral y las políticas públicas de desarrollo rural. Los molinos, jagüeyes y aljibes no solo garantizaron el acceso al agua en zonas áridas, sino que también fortalecieron prácticas comunitarias de gestión colectiva. "Crecimos en una cuestión errónea de cómo se formó Colombia. Por eso, es necesario mostrar la verdad en las aulas para que los estudiantes wayuu sepan de interculturalidad y por qué es importante contar y resguardar nuestra historia”

(Institución de Modalidad Propia e Intercultural Orrokot , Maicao, La Guajira. Rectora y etnoeducadoras de la institución)
La representación importa
Uno de los archivos más analizados fue la imagen ilustrada del almirante José Padilla, quien en varios talleres fue confundido con Simón Bolívar. Durante las reflexiones, las y los participantes señalaron que la representación gráfica mostraba a un hombre blanco, alejados de las características físicas asociadas a un hombre afrodescendiente como Padilla. Aunque muchos habían escuchado su nombre, reconocieron desconocer su historia y su legado en la lucha independentista. Esta revelación evidenció las brechas en la memoria histórica dominante, donde figuras como la de Padilla han sido poco estudiadas o distorsionadas.
Tras la contextualización proporcionada por los talleristas, las y los etnoeducadores destacaron la urgencia de documentar sus propias narrativas, pues cuando son personas ajenas a las comunidades quienes relatan o ilustran estas historias, suelen hacerlo desde perspectivas parcializadas, alejadas de las memorias locales. Este ejercicio reflexivo reforzó la necesidad de reclamar agencia sobre la memoria histórica.

(Prócer de la patria, José Prudencio Padilla)
Como cierre de los acompañamientos, se enfatizó en metodologías prácticas para documentar fuentes confiables y archivos históricos accesibles sobre el pueblo wayuu. El enlace territorial del AGN para el desarrollo de estos talleres, Fredy González Zubiría, quien a su vez es comunicador social, investigador y escritor, planteó una pregunta crucial que compartimos en este articulo: "¿Dónde están las historias de los wayuu?". Este interrogante invita a cuestionar los relatos hegemónicos y a impulsar procesos autónomos de reconstrucción histórica, donde las comunidades sean protagonistas de sus propias narrativas. La documentación, entonces, se convierte en un acto de resistencia y reafirmación identitaria.
El acompañamiento al territorio guajiro a partir de estos talleres se logró gracias a la articulación del AGN con el Programa Visión Guajira, programa auspiciado por el Ministerio de las Artes, las Culturas y los Saberes (MinCulturas) y ejecutado por la Fundación Escuela Taller del departamento de La Guajira.
Elaborado por: Rocío Cabezas Rosero
Asesora Pedagógica del AGN
