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José Manuel Restrepo Velez, el hombre que organizó los archivos para contar la historia de la naciente República

En el Día del Archivista recordamos a José Manuel Restrepo, uno de los primeros historiadores de la República. Desde la Secretaría del Interior impulsó la organización de los documentos del Gobierno, fuentes con las que escribió sobre la Independencia y que hoy permiten estudiar el origen del país.

Cuando José Manuel Restrepo Velez publicó en París, en 1827, los diez tomos de su Historia de la Revolución de la República de Colombia, varios de los hombres que aparecían en sus páginas todavía gobernaban el país. Él había trabajado con ellos y debía reconstruir unos acontecimientos en los que también había participado. Para escribirlos recurrió a los documentos oficiales que conocía como secretario del Interior. Un año antes había dado instrucciones para ordenar ese archivo, precisar quién debía cuidarlo y controlar los préstamos de papeles entre oficinas.

Las dos tareas estaban relacionadas. Mientras los dirigentes de la Independencia discutían cómo gobernar la nueva República, sus decisiones quedaban en cartas y expedientes que también servirían para escribir su historia. Restrepo conocía esos documentos por su trabajo cotidiano. Al organizar su conservación, estableció reglas para que pudieran encontrarse y consultarse después de que terminaran los trámites o cambiaran los funcionarios.

En una hacienda de su familia, dedicada a la agricultura y a la minería de oro, pasó parte de la infancia José Manuel Restrepo Velez, nacido en Envigado el 30 de diciembre de 1781. Los libros de historia de su tío José Ignacio despertaron una afición que llevó al sacerdote Alberto María de la Calle a proponer un cambio en su educación. Después de conversar con el muchacho sobre sus lecturas, le pidió al padre que lo dejara continuar los estudios y se ofreció a orientarlo.

Restrepo cursó derecho en Bogotá, en el Colegio de San Bartolomé, y en 1809 quedó inscrito como abogado de la Real Audiencia. Para entonces también había estudiado la geografía de Antioquia y elaborado un mapa de la provincia, un trabajo que Francisco José de Caldas publicó ese año en el Semanario del Nuevo Reino de Granada.

Con la formación de los gobiernos que rompieron con las autoridades españolas, Restrepo asumió la Secretaría de la Junta de Antioquia y representó a la provincia en el Congreso de las Provincias Unidas. Durante el gobierno de Juan del Corral fue secretario de Gracia y Justicia y firmó la declaración de independencia de Antioquia en 1813. Esa firma y los cargos que había desempeñado lo comprometieron ante las fuerzas españolas que recuperaron el territorio en 1816.

Intentó huir hacia el sur, pero regresó a Rionegro y se presentó ante las autoridades españolas. La condena a trabajos forzados lo puso al frente de las obras del camino entre Sonsón y Mariquita. El temor a nuevas persecuciones lo llevó a escapar otra vez. A finales de 1816 salió de Santa Marta rumbo a Jamaica, vestido de marinero para subir al barco. Durante la noche, las autoridades registraron la embarcación dos veces.

El apoyo de sus familiares en Kingston le permitió sostenerse durante un exilio cuyo final desconocía. Dedicó parte de ese tiempo a estudiar inglés y francés, hasta que decidió viajar a Estados Unidos para aprender sobre la fabricación de textiles, con la idea de establecer una industria al regresar. El indulto de las autoridades españolas le permitió volver a la Nueva Granada, donde se ocupaba de sus negocios cuando llegó la noticia de la victoria de Boyacá. Regresó entonces a la administración pública como gobernador de Antioquia y, en 1821, participó en el Congreso de Cúcuta, donde defendió una República con un Gobierno central. Ese mismo año asumió la Secretaría del Interior, que ocupó hasta 1830.

Desde aquel despacho, el 25 de marzo de 1826, dictó la instrucción para organizar su archivo. La documentación reunida procedía de gobiernos distintos, algunos establecidos durante la guerra. Había que conservar esa diferencia. Los papeles del Gobierno constitucional iniciado en 1821 debían separarse de los del Gobierno venezolano de Guayana y de las vicepresidencias de Cundinamarca y Venezuela. Mezclarlos habría borrado la identificación de las autoridades que los habían producido.

La organización debía permitir que los funcionarios encontraran los asuntos que necesitaban resolver. Por eso, la correspondencia con los gobernadores se guardaría aparte de la intercambiada con los intendentes. Los documentos judiciales tendrían sus propias carpetas, al igual que los relacionados con educación o con asuntos destinados al Congreso. Dentro de ellas, el orden seguiría las fechas de las decisiones del Gobierno.

También debía distinguirse entre un trámite abierto y otro que ya hubiera terminado. La instrucción separó los negocios pendientes de los concluidos y dispuso un archivo para los asuntos secretos, a cargo del secretario. Los índices ayudarían a localizar la documentación y los préstamos entre dependencias quedarían registrados. Cada funcionario respondería por los papeles de su oficina. Se contempló además un archivero dedicado a esas tareas.


Cuando Restrepo preparó su Historia, pudo apoyarse en materiales que habían servido para gobernar. Consultó correspondencia e informes oficiales y utilizó el diario político que llevaba desde 1819. En la edición de 1827, los tres últimos tomos reunieron documentos anexos. Junto al relato de los acontecimientos, los lectores encontraron parte de los registros empleados para reconstruirlos.
Según el historiador e investigador del Archivo General de la Nación William Escobar Quintero, en su libro Archivar la nación, “la historia escrita por Restrepo puede entenderse como uno de los primeros intentos sistemáticos por transformar el archivo de la revolución, en historia nacional. El paso del documento al relato histórico inauguró así una nueva dimensión en la relación entre memoria, archivo e historia en el naciente Estado colombiano”.

Escobar explica que las primeras historias nacionales de América Latina también ayudaron a preservar y a poner en circulación documentos de las guerras de Independencia, cuando todavía se estaban formando las instituciones encargadas de conservarlos. Restrepo incorporó esos materiales a una narración escrita desde su experiencia en el Gobierno. Sus posiciones políticas influyeron en la interpretación de los hechos y en el espacio que concedió a sus protagonistas.

Restrepo escribió sobre hombres con los que había trabajado y sobre disputas en las que había tomado partido. Aunque consultó documentos oficiales para reconstruir los hechos, al valorar a sus protagonistas pesaban también sus posiciones políticas. Su defensa de un Gobierno central fuerte y su desconfianza hacia la participación popular influyeron en la historia de la República que dejó escrita.

Restrepo siguió trabajando en su obra y publicó una versión revisada y ampliada en 1858. Murió en Bogotá el 1 de abril de 1863. La instrucción que había redactado en 1826 permanece en el Archivo General de la Nación, en el tomo 26 de los libros manuscritos y leyes originales de la República, folios 5 a 10. Allí pueden consultarse las reglas con las que dispuso el cuidado de los documentos que recibía y producía su despacho.
 

 

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