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Naufragio de champanes

Naufragio de champanes

 

Historias de embarcaciones, navegaciones y ríos que resguardaba el Archivo Histórico de Honda

 

A veces los ríos cantan y arrullan; otras, son gigantes dormidos que se despiertan de un largo y oscuro sueño para inundar la tierra con la furia de la creciente, arrasando con todo lo que hay a su alrededor. Hay quienes le componen canciones para elevar su gracia; otros, para narrar los rastros de su inclemencia. El Archivo histórico de Honda fue testigo de todo esto cuando el día seis de noviembre de 2010, cerca de las 7:30 a.m., el Río Gualí se desbordó y el municipio vio cómo los manuscritos que contenían buena parte de su memoria flotaban sobre las aguas como pequeños barcos a la deriva. 

En aquel entonces, el Archivo Histórico del municipio de Honda resguardaba valiosos legajos: diarios oficiales, sumarios judiciales, revistas, contratos, planos, archivos notariales, entre muchos otros documentos. Ante el riesgo inminente de perder este acervo, la Alcaldía emprendió una campaña urgente en las zonas aledañas al río Gualí y al río Magdalena para recuperarlo. La comunidad pesquera y ribereña respondió al llamado y participó activamente en la búsqueda y rescate del material documental. 

De acuerdo con el primer informe elaborado por el Archivo General de la Nación, gran parte de los documentos que lograron recuperarse fueron trasladados a la sede del Banco de la República y a la Casa de la Cultura del municipio, donde se sometieron a un proceso de secado y desinfección. La pérdida de estos documentos habría significado no solo un vacío en la historia de Honda, sino también un golpe profundo a la memoria documental del país. 

Algunos archivos sufrieron daños irreparables; sin embargo, otros —como los que exploraremos a continuación— lograron salvarse.

 

Museo del rio Magdalena, Honda Tolima.

 

El río y el champán

Durante siglos, Colombia desempeñó un papel clave en el comercio mundial. Por el río Magdalena salían hacia Europa productos como el oro, la quina y el tabaco; y entraban bienes como textiles, vajillas y pianos. También transitaban por sus aguas, de una provincia a otra, sombreros de palma, telas y algodón. A lo largo de ese tránsito, las embarcaciones que surcaban el Magdalena fueron transformándose con el tiempo. Desde épocas prehispánicas, las canoas servían para transportar personas y cargas en trayectos cortos; pero, con el crecimiento de la población y el aumento de las distancias recorridas, surgió la necesidad de emplear otro tipo de navíos: los champanes.

Los champanes eran lanchas de escaso calado, de entre diez y quince metros de largo, y dos o tres metros de ancho. Su estructura incluía un techo rústico, construido con palos y hojas de palma, que cubría la parte central, mientras la proa y la popa permanecían abiertas. Estas embarcaciones eran tripuladas por entre ocho y doce hombres que las impulsaban con varas a lo largo del río, bajo el mando de un líder al que entonces llamaban patrón.

A diferencia de los vapores o las balsas, los champanes operaban como iniciativas individuales e independientes, al margen de las rutas centralizadas o de las grandes empresas de navegación. Funcionaban como pequeños negocios familiares que cumplían un papel esencial en el sistema logístico del río Magdalena, ya que se encargaban de recoger mercancías en puntos intermedios y transportarlas, principalmente, entre los municipios de Mompox y Honda.

Por su capacidad de carga y versatilidad, el champán era una embarcación muy codiciada, aunque también costosa, por lo que cualquier incidente podía representar una pérdida económica considerable para sus propietarios. Según documentos conservados en archivos notariales del siglo XVIII, el Archivo General de la Nación ha podido encontrar múltiples casos de accidentes y naufragios, en los que se perdieron mercancías, archivos y, en ocasiones, vidas humanas.

 

Museo del rio Magdalena, Honda Tolima.

 

Protesto

Los accidentes fluviales, propiciados por las complejas condiciones geográficas del río Magdalena, eran frecuentes, especialmente en los tramos cercanos a Honda. Tal como lo evidencian los registros notariales, la navegación implicaba grandes desafíos para las embarcaciones. Por ello, cuando se presentaba un percance —ya fuera por la pérdida de control de la nave, colisiones con obstáculos naturales o, en el peor de los casos, un naufragio—, el patrón del champán elevaba una protesta formal, en la que detallaba las circunstancias del accidente, su localización y las mercancías extraviadas o destruidas.

Mediante la protesta, el patrón comparecía ante el notario no solo para narrar el siniestro, sino también para deslindar su responsabilidad y la del propietario de la carga, aduciendo el carácter fortuito del evento que ocasionó las pérdidas.

Las principales causas de los accidentes de embarcaciones, particularmente de los champanes, solían estar asociadas a daños estructurales, percances durante la navegación o naufragios, según consta en los folios de 1861 registrados en la Notaría del Circuito del Distrito Municipal de Honda. Por ejemplo:

  • Entre los documentos notariales recuperados se encuentra la constancia de una protesta formal interpuesta por un patrón de champán, quien alegaba haber sufrido graves pérdidas económicas a causa del naufragio de su embarcación, identificada como el "Nuevo Antioquia". La documentación incluye el recibo oficial del pago por derecho de registro, expedido por la oficina local de Hacienda, y fue firmada por el compareciente, testigos y un notario público suplente. 

  • En otro de los documentos se encuentra la protesta presentada por el patrón de un champán, quien informó que su embarcación se inundó repentinamente en un tramo del río conocido como “Quita Palanca”, lo que provocó que parte del cargamento se viera afectado por el agua. El expediente incluye el sobordo correspondiente —documento que registra la carga transportada— así como el recibo oficial del pago por el derecho de registro, expedido por la administración particular de Hacienda.

  • Otro testimonio registrado en los archivos notariales relata el naufragio de un champán ocurrido en el puerto de Conejo. El patrón de la embarcación dejó constancia del siniestro, señalando la pérdida de la mayor parte del cargamento y el deterioro de la mercancía que logró recuperarse. El expediente incluye el comprobante del pago por el derecho de registro, emitido por la administración departamental de Hacienda, y las firmas correspondientes.

 

Con el paso del tiempo y la llegada de los vapores, los champanes comenzaron a perder protagonismo. No obstante, ante las nuevas exigencias y transformaciones en la estructura logística de la navegación fluvial, muchas de estas embarcaciones —junto con sus tripulaciones— lograron adaptarse, integrándose como satélites de los grandes vapores para continuar cumpliendo funciones clave en las rutas del comercio.

 

 

La memoria

Varios viajeros que transitaron el Magdalena —como Alexander von Humboldt en sus diarios, por ejemplo— dejaron testimonio de sus experiencias en el río, resaltando tanto las dificultades impuestas por sus aguas como la admirable labor de los bogas, quienes, con fuerza y destreza, enfrentaban condiciones adversas. 

No sorprende, entonces, que muchas otros testimonios hayan sido registrados en esta zona, no solo porque Honda constituía un tramo clave en el tránsito fluvial —donde cualquier error podía acarrear pérdidas económicas considerables—, sino también por la existencia de un archivo notarial activo que permitía dar constancia legal de los hechos. En ese sentido, podría pensarse que estos archivos notariales, más allá de su valor como registros legales, también conservan un universo de voces que han contemplado y desafiado, con ventura o desventura, las aguas impetuosas de uno de los ríos más importantes del país.

La preservación de estos archivos se conecta directamente con la memoria fluvial, clave para comprender la transformación de los medios de transporte comercial en Colombia, identificar las zonas de mayor preponderancia en el intercambio de mercancías y rastrear el proceso de modernización impulsado por las nuevas necesidades y desafíos de la población.

Por ello, la labor de recuperación del Archivo Histórico de Honda, emprendida primero por la administración municipal y la ciudadanía —un acto ejemplar de compromiso con la propia memoria— y luego continuada por el Archivo General de la Nación, constituye un esfuerzo esencial por la protección y conservación del patrimonio documental como una forma de comprender las relaciones sociales, económicas y culturales a partir de las conexiones que se han tejido históricamente en los distintos territorios de Colombia.

 

 

 

 

Fuentes:

“El río Magdalena en el siglo XIX: la ‘espina dorsal de Colombia.’” Enciclopedia | Banrepcultural, Banco de la República, https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php?title=El_r%C3%ADo_Magdalena_en_el_siglo_XIX:_la_%E2%80%9Cespina_dorsal_de_Colombia%E2%80%9D

Academia Colombiana de Historia de la Ingeniería y las Obras Públicas. Champanes, vapores y remolcadores: historia de la navegación y la ingeniería fluvial colombiana. Editorial Códice, 2009.

Silva Fajardo, Germán. Champanes, vapores y remolcadores: historia de la navegación y la ingeniería fluvial colombiana. Academia Colombiana de Historia de la Ingeniería y de las Obras Públicas, 2009. https://repositorio.uniandes.edu.co/handle/1992/45919

Banco de la República. "El río Magdalena en el siglo XIX: la 'espina dorsal de Colombia'." Enciclopedia Banrepcultural, https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php?title=El_r%C3%ADo_Magdalena_en_el_siglo_XIX%3A_la_%E2%80%9Cespina_dorsal_de_Colombia%E2%80%9D

 

 

 

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