En 1494, dos años después de los famosos viajes de Cristóbal Colón por el “Nuevo Mundo”, los reyes católicos Isabel y Fernando firmaron el Tratado de Tordesillas con su homólogo Juan II de Portugal. El documento sentó las bases de la expansión ultramarina de los imperios ibéricos en el siglo XVI, estableciendo una demarcación entre ambos reinados y las rutas de colonización. El imperio español se adjudicó los territorios antillanos y continentales de América del sur y central, lugar de las principales civilizaciones mesoamericanas.
